Tal y como establece la OMS, la adherencia terapéutica se define como:

El grado en que el comportamiento de una persona —tomar el medicamento, seguir un régimen alimentario y ejecutar cambios del modo de vida— se corresponde con las recomendaciones acordadas de un prestador de asistencia sanitaria (Haynes, Rand)

En la actualidad, se han publicado multitud de estudios demostrando que que muchos pacientes con enfermedades crónicas, (asma, hipertensión, diabetes, VIH/SIDA, etc.) tienen dificultades para adherirse a los regímenes recomendados dando lugar a un tratamiento y control de la enfermedad que dista de ser óptimo.

Esta falta de adherencia terapéutica conlleva una serie de consecuencias negativas:

• Causa complicaciones médicas y psicosociales de la enfermedad,
• Reduce la calidad de vida de los pacientes y
• Desperdicia los recursos de atención de salud.

En conjunto, estas consecuencias directas menguan la capacidad de los sistemas de asistencia sanitaria para alcanzar las metas de salud de la población y, además, provocan la aparición de una serie de riesgos graves para el paciente: recaídas más intensas, aumento de dependencia, aparición de la abstinencia y del efecto rebote, un posible desarrollo de la resistencia a los tratamientos, toxicidad o accidentes.

Lo que es evidente es que, desafortunadamente, las personas a menudo no toman sus medicamentos como fueron prescritos. Esta no adherencia tiene, en primer lugar, resultados económicos graves y de gran alcance:

– Supone un coste extra para el organismo sanitario que abona los medicamentos desperdiciados y el tratamiento adicional,
– Incrementa el coste para los pacientes que padecen la enfermedad.

En segundo lugar, muchos pacientes todavía no han asumido los costes de salud negativos del incumplimiento del tratamiento terapéutico y aquí entra el juego la necesidad de informar convenientenemente de sus consecuencias. Por citar algunos ejemplos:

• Una dosis no administrada de un medicamento para el tratamiento del glaucoma pueden conducir al daño del nervio óptico y la ceguera
• Una dosis no administrada de un medicamento cardiológico pueden conducir a un ritmo cardíaco imprevisible y paro cardiaco;
• No tomarse un medicamento antihipertensor pueden conducir a un accidente cerebrovascular (ACV);
• No tomar las dosis prescritas de un antibiótico puede hacer que una infección se reagudice y conducir a la aparición de bacterias farmacorresistentes.