A la hora de plantearse la oferta del servicio de un Sistema Personalizado de Dosificación (SPD), es necesario que el farmacéutico tenga en cuenta los requerimientos que las distintas normativas y guías establecen sobre la necesidad de contar con una “zona de dispensación“.

En el caso de farmacias que cuentan con una gran espacio, este requerimiento no supone ningún problema, pero en la mayoría de farmacias el espacio disponible es un bien escaso y, por tanto, lo más importante es maximizar su uso. Por ello, uno de los puntos a tener a cuenta a la hora de implantar un sistema de SPD es que permita su implantación en oficinas de farmacia pequeñas.

Hay que tener en cuenta que la “zona de dispensación” es:

“el lugar específico en la farmacia donde se puedan manipular los medicamentos con seguridad, con fácil acceso a la medicación custodiada y a la documentación de cada paciente, de manera que el proceso sea el más ágil posible”

En muchos casos, es posible utilizar el laboratorio de farmacotecnia para realizar la dosificación, pero únicamente si NO se realizan las actividades de formulación magistral y dosificación a la vez, ya que se debe evitar la mezcla de productos y la contaminación de la zona. Por ello, en el caso de utilizar el laboratorio, se tendrá que limpiar a fondo toda la zona aplicando el protocolo de limpieza de laboratorios (RD 175/2001).

En cualquier caso, siempre hay que conseguir que la “zona de dispensación” tenga las mismas condiciones ambientales que el resto de la farmacia:

  • La humedad ideal tiene que estar entre el 40% y el 60%.
  • La temperatura no debe ser superior a los 25%.
  • No deben existir corrientes de aire.

Por último, es necesario cumplir con una serie de recomendaciones sobre la mesa de trabajo:

  • La mesa ha de estar limpia y libre de cualquier elemento o producto que pueda interferir en el proceso de elaboración.
  • Para evitar la contaminación cruzada se debe tener en cuenta que, en algunos casos, es posible que exista una contaminación si se trabaja con antibióticos: algunos pacientes pueden ser alérgicos a ciertos antibióticos (β-lactámicos) y, por ello, podría existir un problema si no se limpia correctamente la mesa antes de realizar sus blísters. Por tanto, es recomendable preparar los blísters que contengan antibióticos en último lugar.
  • En la mesa sólo deben estar los medicamentos del paciente al que preparamos los blísters.